Un mochilero que viajó cuando todavía no existían los smartphones.
Sin Google Maps, sin reels, sin “compartir ubicación”. Solo una mochila, un cuaderno y la intuición de seguir las señales. De Buenos Aires a Miami, de Israel a Europa, hasta una casita a los pies de la Alhambra.

Este soy yo, con 18 años.
Sin celular, sin GPS, sin redes. Una mochila azul más grande que yo, un cuaderno para anotar todo y una sola pregunta: ¿esto es todo lo que hay?
Lo que sigue son fotos reales de ese viaje.









Fotos reales de la época, con cámara digital de las de antes. Muchas otras se perdieron en un robo en Marruecos.